“Es Cristo quien vive en mi”, entrevista al H Francesco Ucci, LC

descarga (4)

Una pequeña biografía: ¿De dónde eres, qué hiciste en tu vida?

En mi vida hice de todo: fui jugador de rugby, estudié química y biología, egresé en la universidad de enfermería de Padua, fui militar por un mes -gracias a un proyecto gobernativo- fui actor en un grupo de representaciones históricas Vénetas y con mis amigos era aficionado de cultura “nerd” (Star Wars, Lord of the rings, Back to the future y ánime japoneses); con ellos, fundamos un pequeño equipo de softair (juego estratégico basado en la simulación militar) y, como era de esperar, por mi estatura me fue asignada la ametralladora pesada de soporte.

Ese soy yo, o más bien, fui yo. Soy el H. Francesco María Ucci, LC y vengo de un pequeño pueblito italiano cerca de Padua.

Soy el mayor de 6 hijos, cosa poco frecuente en Italia, y otra cosa poco frecuente para un italiano es que ¡no me gusta para nada el fútbol soccer! Pues desde que tenía trece años hasta el año antes de ingresar en la Legión jugué rugby. Lo practicaba tanto que incluso llegué a jugar en el primer equipo del club en la serie B.

Aunque también fue a los trece años cuando dejé de ir a misa y de confesarme, pues debía de escoger: rugby o misa dominical. Y, obviamente, para un niño de trece años fue una decisión muy sencilla. Así dejé de lado mi fe para ocuparme de lo que a mí me importaba, y no de lo que para Dios era importante: mi felicidad.

Sin embargo hoy, heme aquí, en mi quinto año de formación legionaria, dejando de lado todos mis proyectos humanos para colaborar con un proyecto mucho más que humano: divino.

1. ¿Cómo descubriste tu llamado a ser sacerdote?

¿Yo, sacerdote? Es normal intentar descubrir en qué momento cambió el rumbo de mi vida, y ver como poco a poco Él empezó a enviar señales de que quería ser parte de mi historia. Todo empezó una noche de fiesta con mis amigos, mientras caminaba con ellos, nos topamos con algunos chavos que estaban de misiones por la noche, y al vernos, se dirigieron a nosotros y nos contaron de qué iba la cosa… poco después nos invitaron a pasar a una pequeña capilla, ingresé a ella con mis amigos y para mi sorpresa ahí estaba el Santísimo expuesto.

Ahí dentro nos dieron un papelito para escribir una intención (ehm.. yo pedí una novia … ) y, por medio de otro papelito, nos daban la “respuesta” –por así decirlo- de Dios para ti. La respuesta que recibí fue esta “ya no soy que vivo sino es Cristo quien vive en mi” Gal 2,20. Me quedé un poco perplejo pero desde allí empezó todo una serie de hermosos y dolorosos eventos que me llevaron de misiones a México y, fue en aquella tierra, en donde me convertí. Pocos meses después, quizá casi a los dos meses, en medio de un retiro de incorporación del Regnum Christi, percibí que Dios me llamaba al sacerdocio…

Cuando me di cuenta decidí esconder ésta inquietud a mi director espiritual por 3 meses hasta que no pude más, pues Dios estaba tocando insistentemente a mi puerta y lo único que deseaba era que me atreviera a ser sincero conmigo mismo y con Él.

descarga (6)    descarga

2. ¿Que más te costó al entrar en el seminario? ¿Cómo hiciste para superarlo?

Una vez tomé la decisión de aceptar su invitación y, ya dentro de la Legión, creo que lo más difícil para mí ha sido tratar de entender que Dios no me llamó porque me tocó “ni modo, te llamó a ti…” esta pregunta rondó mucho tiempo en mi interior, sobre todo en mi primer año como novicio. Dios, ¿Por qué yo? y pues… quien no se la hace.

Poco a poco Dios iluminó mi corazón y mi mente: me había llamado porque quería regalarme algo especial en mi vida, y darle un nuevo sentido: ser una roca en medio de las olas del mar.

3. ¿Tuviste novia antes de entrar al seminario? ¿Es difícil vivir sin una mujer o no te gustan las chicas?

Sí, tuve… novias. Recuerdo que poco antes de mi llamado estaba saliendo con una chica que había conocido en las misiones y seguí viéndola hasta el momento en que tuve que decirle que estaba en discernimiento para ingresar al noviciado y… ¡sorpresa! también ella estaba en discernimiento para ser consagrada… pues ¡qué bien arregla las cosas Dios!

¿Qué es más difícil, renunciar a todas las mujeres o “a todas menos una” y vivir por siempre con la misma persona? En los dos casos es difícil sólo cuando dejas entrar en tu corazón cosas que no deben entrar, cuando uno no es lo que está llamado a ser.

La castidad pienso que se vuelve difícil cuando “uno se cree Superman o Neo – de Matrix-” sólo por verse disfrazado de cura. Si amamos a quienes estamos llamados a amar todo será más fácil.

El chiste está en entender que todo lo que vale la pena, no es fácil.

descarga (3)

4. ¿Ya pensaste alguna vez en dejar el seminario?

Alguna vez sí pero fue por mi soberbia porque buscaba hacer parecer que todo a mi alrededor era perfecto… olvidándome de mi camino hacia la perfección. Sería una gran pena si salvas a muchas almas pero, al final, no te salvas a ti mismo. Pues el hecho de ser carismático, tener talentos etc. no es garantía de salvación.

5. ¿Para ti cual es el modelo ideal de sacerdote? ¿Qué tipo de sacerdote quieres ser?

Si Dios me lo concede, me gustaría ser un sacerdote que cuando una persona habla con él ésta se va edificada de la conversación; y también un sacerdote que, no obstante su debilidad, pueda revelar el verdadero Rostro de Dios.

descarga (2)    descarga (5)

6. ¿Por qué entraste en la Legión de Cristo y no en la diócesis u otra congregación?

Por la simple razón que Dios me ha llamado a esta realidad y porque noté algo diferente en el Sacerdote Legionario que en los demás no encontré. Yo frecuentaba la basílica de San Antonio de Padua y me confesaba allí, pero nunca pensé en hacerme franciscano, tampoco después de mi conversión. Creo que ser Legionario es parte del proyecto de Dios para mí.

7. ¿Eres feliz en la vida que elegiste?

No la cambiaría por nada del mundo.

descarga (1)

Acerca de el autor

Leave a Reply